¿Por qué se creó el SER?
El SER se fundó en 1950, tras un prolongado período de continuo debate sobre las aspiraciones sociales y económicas holandesas. Las deliberaciones sobre la mejor forma de construir el orden social y económico holandés comenzaron en los años 20 y 30. Buena parte del debate se centró en el papel que debían cumplir el Gobierno y otras organizaciones. Después de la Segunda Guerra Mundial, con la crisis económica de la década de los 30 aún fresca en la memoria colectiva y con la perspectiva de la reconstrucción del país, los holandeses llegaron al acuerdo de que el Gobierno debería tener un papel mucho más amplio que hasta entonces. Así, el Gobierno fue involucrándose cada vez más en el desarrollo económico, el empleo y la seguridad social.
El Gobierno únicamente podría cumplir con tan ingente tarea logrando que el comercio y la industria (tanto empresarios como trabajadores) respondieran constantemente a los problemas económicos y sociales. Esta creciente participación se recogió en la Ley de organización profesional de 1950, que determinaba las tareas consultivas y administrativas de la industria y el comercio organizados:
- la tarea consultiva se tradujo en la creación del SER, que ofrecía a empresarios, trabajadores y miembros independientes la oportunidad de desarrollar perspectivas comunes para la política social y económica y de hacerlas llegar al Gobierno.
- la tarea administrativa se desarrolló a partir de los gremios y las corporaciones de productos, a través de las cuales los empresarios y los trabajadores podían regular aquellos asuntos que habrían de tener relevancia en sus respectivas ramas de la industria.
En uno de sus primeros dictámenes, el SER presentó una serie de objetivos concretos para la política social y económica. Hoy, estos objetivos continúan siendo los principios rectores del trabajo del SER. Son tres:
- un crecimiento económico estable coherente con la búsqueda de un desarrollo sostenible
- el nivel más alto posible de empleo
- una distribución justa de la renta
El consenso en estos tres principios es un paso clave para lograr una economía consultiva que funcione debidamente. Unidos pueden contribuir a llegar a un acuerdo respecto a alternativas concretas que puedan surgir en el establecimiento de una política social y económica.
Para alcanzar sus objetivos sociales y económicos, el Gobierno y los interlocutores sociales (que son, los empresarios y los trabajadores) deben orientar sus respectivas políticas a estos principios y armonizar sus instrumentos políticos. El Gobierno y los interlocutores sociales dominan partes distintas de la maquinaria política. Puesto que dependen el uno del otro, sólo a través de la armonización podrán alcanzar el éxito.
Un mecanismo importante es la estrucuración salarial. En la actualidad, esta herramienta política está –excepto en situaciones de emergencia, como guerra o catástrofe nacional– en manos de los interlocutores sociales de los diversos sectores de la industria y de las empresas. Los salarios se determinan a través de los convenios colectivos. El resultado de estas negociaciones tiene una repercusión clara sobre el gasto público y sobre la carga fiscal y, por lo tanto, también tiene consecuencias para la capacidad del Gobierno de desarrollar y poner en práctica su política. Por otra parte, los interlocutores sociales responden también en los convenios colectivos a los cambios fiscales y en la seguridad social. En esta situación de dependencia mutua, la armonización resulta a un tiempo beneficiosa y necesaria.
Por tanto, es lógico que el Gobierno y los interlocutores sociales tengan responsabilidades distintas y perfectamente delimitadas. No obstante, en una economía de consenso es imprescindible que ambas partes tengan en todo momento la oportunidad de hablar sobre el modo de cumplir con sus respectivas obligaciones.
El SER es un foro de gran importancia para las deliberaciones y la resolución de asuntos sociales y económicos de peso. Estas deliberaciones encuentran su expresión en los informes consultivos de carácter público en los que se presentan posiciones y recomendaciones perfectamente argumentadas.
El SER y la Fundación del Trabajo (Stichting van de Arbeid)
Además del SER existen en el sistema social holandés otros foros para que empresarios y trabajadores lleven a cabo las negociaciones. Los convenios en cada rama del sector y en las distintas empresas tienen, obviamente, gran importancia. Su resultado son un acuerdo de las partes sobre los salarios y las condiciones de empleo, que después se incorporan a los acuerdos de los convenios colectivos (Collectieve Arbeidsovereenkomst o CAO). Otro escenario clave es la Fundación del Trabajo, que tiene un papel de coordinador a través de sus recomendaciones a las partes negociantes. Igualmente se mantiene el contacto con el Gobierno a través de las deliberaciones periódicas con delegaciones del gabinete.
Existen diferencias significativas entre el SER y la Fundación del Trabajo en cuanto a su composición (la Fundación está formada exclusivamente por los interlocutores sociales y no tiene miembros independientes) y su estatuto jurídico (la Fundación es una institución privada).